Matemáticamente hablando, doce es un número muy complejo. Pero cuando se trata de salas de escape, ¡Una docena de jugadores puede ser capaz de enfrentarse a cualquier cosa! El único obstáculo que hay que superar es escucharse los unos a los otros y trabajar como un frente unido.

Ayer, en la ciudad de Bilbao, se notificó a la oficina contra robos de arte sobre la presencia del “Gallo Blanco”, uno de los ladrones de arte más perseguidos del mundo.