Matemáticamente hablando, doce es un número muy complejo. Pero cuando se trata de salas de escape, ¡Una docena de jugadores puede ser capaz de enfrentarse a cualquier cosa! El único obstáculo que hay que superar es escucharse los unos a los otros y trabajar como un frente unido.

Acabáis de recibir un soplo de vuestro confidente con las coordenadas exactas en las que se encuentra escondida toda la mercancía del cartel rival...