Las salas de escape en las que el objetivo final es robar algo, son cada vez más populares. Los atracos a bancos son los más comunes, pero a veces también hay que robar en galerías de arte o museos. Los jugadores más hábiles podrán desafiar a los ladrones más conocidos del siglo. Prepárate para los láseres, los sistemas de alarma, las cámaras acorazadas secretas y las toneladas de dinero en efectivo.

Atracar un banco es pan comido. Además puedes contar con el guardia de seguridad que va a ser tu cómplice. Tienes que entrar, coger el dinero y el oro y pirarte. Lo más importante es abandonar el banco antes de que lleguen los polis.